LUCHADORES DEL MOQUEGUAZO: “¡SI NO HAY SOLUCIÓN, HABRÁ REVOLUCIÓN!”
RESPUESTA DE LAS MOVILIZACIONES EN TODO EL PAÍS: “¡COMO EN MOQUEGUA VAMOS A VENCER!”
¡HAGAMOS DE TODO PERÚ UNA MOQUEGUA! ¡INICIEMOS LA REVOLUCIÓN PERUANA!
RUPTURA TOTAL CON LA PATRONAL “BOLIVARIANA”
¡MARCHA NACIONAL A LA CAPITAL PARA IMPONER LA HUELGA GENERAL
QUE ECHE ABAJO AL CARNICERO GARCÍA Y A TODO EL RÉGIMEN FUJIMORISTA DEL TLC!
¡IMPONER UN GOBIERNO PROVISIONAL REVOLUCIONARIO OBRERO, CAMPESINO Y DE LOS EXPLOTADOS!
En medio de la situación latinoamericana, donde las burguesías nacionales, con la farsa de la "revolución bolivariana" ahogaron la revolución ecuatoriana y argentina, expropiaron la revolución boliviana y la lucha antiimperialista de las masas venezolanas, entregan a la resistencia colombiana a Uribe y los yanquis, implantando regímenes sirvientes de las transnacionales, y la burocracia castrista se prepara a restaurar el capitalismo en Cuba, hoy los proletariados de Perú y Chile están luchando contra los regimenes del TLC. Si derrotamos al régimen fujimorista de Perú y al de la Concertación de Chile, esto dará un enorme impulso a la clase obrera de todo el continente, para enfrentar a los patrones, a los imperialistas, y a las dirigencias traidoras que con la burocracia cubana a la cabeza, impusieron la conciliación y las derrotas. Hoy es necesario que la clase obrera latinoamericana se levante de nuevo, recuperar su lucha revolucionaria contra el imperialismo que saquea nuestras naciones junto a sus socios menores, las burguesías latinoamericanas. Y derrotando sobre todo a la "ala izquierda" del Foro Social Mundial de Castro, Morales y Chávez, que ahora se pone de pie para tratar de crear un nuevo aparato que obstaculice la lucha de las masas: el "Encuentro latinoamericano de trabajadores", organizado por la LIT, que al mando de CONLUTAS de Brasil sostiene con el hombro izquierdo al gobierno de Lula, la burocracia de la COB, sirviente de Morales, la que ayudándole a que haga un pacto con los fascistas contra las masas, colabora con el plan de ahorcar la revolución; y la C-CURA venezolana que sostiene a Chávez, poniendo la vanguardia obrera a los pies de la patronal "bolivariana".
La insurrección de los trabajadores y campesinos de Moquegua es el primer paso del proletariado peruano hacia la revolución, y estamos muy cerca de comenzarla. Las masas explotadas de casi todos los departamentos, impusieron el inicio de paros regionales el 7 o el 8 de julio, preparando las fuerzas para transformar el paro nacional del 9 de julio en huelga general. ¡Adelante! ¡Debemos seguir golpeando hasta derribar al maldito régimen fujimorista del TLC!
Más allá de los motivos regionales que encendieron el Moqueguazo, está claro que las masas impusieron su propia acción independiente, usando sus propios métodos de lucha: el bloqueo con piquetes. Los obreros, campesinos y pueblo explotado, estableciendo una alianza en la acción, en los piquetes que bloqueaban la carretera Panamericana y el puerto de Ilo, derrotaron a la asesina DINOES, deteniendo a decenas de carniceros, entre ellos al general Jordán, y expulsaron a la policía de la ciudad de Moquegua, estableciendo temporalmente un poder dual, un poder paralelo al de la burguesía: el poder de la Asamblea Popular y los Piquetes; mientras la burguesía tuvo que tragarse la rabia de no poder masacrar con el ejército, pues sabía que iba a provocar la huelga general, de una manera tan rápida y fuerte, que sus sirvientes de la burocracia sindical no podrían detenerla. Así que maniobraron para detener por el momento la insurrección. Y para siquiera mantener algo de decoro, mandó a los jefes del Frente de Defensa, que maniobraran a escondidas de las masas para soltar al general y sus policías. Toda la ciudad estaba en manos de los piquetes, que se habían rebelado contra la decisión de las autoridades de levantar la huelga departamental, pero gracias a la dirigencia del Frente de defensa, subordinada a la patronal "progresista", es decir, subordinada al régimen fujimorista, a las dirigencias de la CGTP, la CUT, la CCP y la CONPACCP, que aislaron a Moquegua, el poder retornó a manos de la burguesía, temporalmente. Aún así, la insurrección en Moquegua fue el final de la relación "pacífica" entre las clases, y el inicio del enfrentamiento violento entre estas, es decir la guerra civil. Y la burguesía y los imperialistas buscan la revancha de la derrota que sufrieron en Moquegua, y preparan su respuesta: el asentamiento de una misión militar yanqui en Ayacucho, la reunión de las paramilitares "rondas campesinas" en Satipo, llamando al ejército a masacrar a los cocaleros, y la clara amenaza del jefe de la región militar del VRAE ("la lucha contra los cocaleros costará la vida de civiles y militares, pero será necesario", La Primera, 25/6/08), son el preludio de la inevitable declaración del estado de emergencia; todo esto significa la preparación de la burguesía peruana para defender al régimen con las armas.
La farsa de la conciliación de clases, con la que han venido envenenado la conciencia de la clase los reformistas de todo cuño, desde los Mario Huamán hasta los Hugo Blanco, saltó por los aires. Saltó por los aires la mentira reformista que se puede "defender la democracia", y hasta "hacer un gobierno popular", incluso "socialista", con la burguesía "progresista" y los oficiales "patriotas": la burguesía "bolivariana", con los Ordóñez, Tapia, Mekler, Abugattás, chilló exigiendo la represión del Moqueguazo, doliéndose por la "pérdida de autoridad", y al milico Humala pedía la renuncia del ministro del interior, por "su fracaso en Moquegua". Tanta es la hipocresía y desvergüenza de esta gente, que mientras están en la Coordinadora Político Social (CPS) al frente del paro nacional, abrieron proceso a los dirigentes del Moqueguazo, como hizo Hugo Ordóñez, presidente regional de Tacna, patrón "bolivariano" y hermano de J. Ordóñez, vocero del humalismo. ¡No hay burguesía "progresista"! ¡No hay oficialidad "patriota"! Todos los patrones se pusieron de un mismo lado, del lado del "orden" del régimen entreguista, sostenido sobre la fuerza de los fusiles; de su lado se han puesto también toda la izquierda reformista.
El Partido Comunista, Patria Roja y el Partido Socialista que dirigen la CGTP, la CUT y la CCP, se rehúsan a romper con la patronal "bolivariana", la mantienen en la dirección del paro nacional, pues tienen en los hechos un partido unificado con esta, concretado en la dirección de la CPS, todo con el fin de evitar que surjan nuevos Moqueguazos obreros y campesinos, y la huelga general que derribe al régimen fujimorista del TLC. Hasta Huamán se "solidarizó" con el general Jordán por su destitución, apoyando a quien quiso masacrar a los obreros y campesinos de Moquegua, mientras entrega a los piquetes, diciendo que "si hay violencia en el paro, será obra de los infiltrados". Es indignante tanta sumisión a la patronal y a la oficialidad genocida. Miles de veces, el partido unificado de los “bolivarianos” dijo su verdadero programa: no está contra los TLC, ni contra la privatización, sino quiere que sean "justos" y "bien negociados", o sea que la patronal consiga una mayor participación en el saqueo de nuestras riquezas. Por ello, tampoco se oponen a los acuerdos militares con los imperialistas, como admitieron en la conferencia sobre "cooperación militar" el 24/6/08. O sea, lo mismo que hacen todos los gobiernos "bolivarianos" del continente, Lula, Kirchner, Chávez, Morales... y ese es el rol que quiere jugar la burocracia cubana, si termina de restaurar el capitalismo en la isla y se transforma en burguesía.
Los "bolivarianos" Humala, la burocracia sindical y la izquierda reformista stalinista y ex-trotskista, creyéndose los dueños de la protesta popular, decidieron de por si y ante si, sólo pedir "el cambio de modelo"; mientras todos los luchadores, los que arriesgan su vida ante las tropas policiales que la izquierda reformista defienden, luchan por acabar con el régimen fujimorista, y luchar por la revolución peruana, como demostró el Moqueguazo. Hay dos barricadas claramente establecidas: de un lado los patrones, el imperialismo, que buscan salvar al régimen fujimorista, y del otro lado los luchadores obreros, campesinos y explotados, que quieren echarlo abajo. La burocracia sindical y la izquierda reformista, decidieron estar en la otra barricada, evitando a toda costa la caída del odiado régimen fujimorista, como lo hicieron durante todos estos años.
Los "bolivarianos", lejos de preparar el combate del proletariado peruano, intentan imponer su rendición, como hacen sus hermanos Chávez, Morales y Castro con la resistencia colombiana, como lo hacen con los obreros y campesinos bolivianos y como lo intentan hacer con las masas antiimperialistas cubanas sosteniendo el proceso de restauración capitalista de la mano de los Castro. Quieren ahogar la huelga general abortando el paro en Lima-Callao, donde la burocracia sindical va imponiendo la desorganización, el burocratismo, creando "comités de lucha" zonales completamente burocratizados y subordinados a la patronal "bolivariana", para hacer sólo movilizaciones en los barrios y hacer un mítin con Humala en la tarde en la plaza 2 de mayo, para poder incluso levantarlo si es necesario. Intentan salvar la principal plaza fuerte del régimen, la capital, del contagio de la rebelión que puede estallar en los próximos días en los departamentos, separando al batallón más concentrado del proletariado peruano, de sus hermanos de clase. A lo que se suma el que la dirigencia de la Federación Minera, dirigida por el Partido Comunista de Huamán, busque a toda costa levantar la huelga minera, como hizo las veces anteriores. La CPS "bolivariana", prepara la rendición, negándose a hacer la huelga general que derribe al régimen fujimorista, entregando de antemano a los piquetes, diciendo que si se defienden, serán infiltrados del gobierno. Los asesinatos que puedan hacer la oficialidad genocida y corrupta, tiene también sus cómplices en la CPS, que prefiere defender el "honor" del asesino Jordán, y no organizar la autodefensa contra el ejército y la policía genocidas. Buscan darle un respiro al régimen para que pueda maquillarse, cambiando el gabinete, e incluso tener a mano una directiva opositora del parlamento, para cuando fuera necesario, elegir allí un gobierno transitorio. El humalismo y la CPS están comprometidos con esta salida, pues en la elección de la nueva directiva apoyarán a la derecha. Los bolivarianos, buscando evitar la caída del régimen, quieren hacer méritos ante la patronal peruana y los imperialistas para gobernar en el 2011.
¡Basta! La única forma en que los trabajadores pueden hacer frente a la revancha que prepara el régimen de la patronal y los imperialistas, es desatar toda la rebelión de los trabajadores, campesinos y pueblo explotado. ¡Este no es el "caos", sino el orden que puede imponer las masas en este país, recuperar nuestras riquezas y ponerlas a nuestro servicio! Como mostró Moquegua, para luchar por nuestras demandas más sentidas, es necesaria la unidad de los trabajadores con los campesinos pobres y los explotados, y no con los patrones ni sus representantes. La ruptura con el humalismo, los presidentes regionales, alcaldes, gremios patronales, y camarillas burguesas tales como las académicas, los rectores en la universidad, y demás representantes de los patrones, es necesaria. Todos los frentes y coordinadoras zonales, regionales, etc., tienen que volverse asambleas populares de delegados de los trabajadores y explotados, rompiendo con la patronal, centralizarse en una Asamblea Popular Nacional de delegados obreros, campesinos pobres, estudiantes combativos y explotados en lucha, con delegados con mandato de la base, 1 por cada 100 luchadores, que extienda y centralice los piquetes en un solo Comité Nacional de Autodefensa, para poder hacer la huelga general. Así será posible imponer en las calles la alianza revolucionaria obrera y campesina para conquistar salario y trabajo digno, defender la tierra de los campesinos y conquistar para ellos tierra, tecnología y créditos baratos; vivienda, salud y educación para todos los explotados, acabar con la persecución a los luchadores, a través de la lucha revolucionaria contra el régimen fujimorista del TLC. Está planteado preparar y organizar una intervención independiente de masas que destruya por completo al maldito régimen iniciando la revolución peruana, la cual sólo puede triunfar imponiendo un gobierno provisional obrero y campesino basado en la autoorganización y autodefensa de las masas, el único gobierno que puede romper con el imperialismo, defender los derechos laborales y realizar la revolución agraria. Para esta perspectiva hay que derrotar la dirección actual de la CGTP e imponer direcciones revolucionarias en los sindicatos y organizaciones de lucha de los explotados.
Ante las maniobras de separar a los trabajadores de Lima-Callao de los de las regiones, las bases de las regiones deben hacer una gran marcha nacional a la capital. Esa es la manera de conquistar que Lima-Callao paren, conquistar la huelga general para echar abajo al régimen fujimorista del TLC, expulsar a las transnacionales e iniciar la revolución peruana, la cual sólo puede triunfar como revolución socialista, con un gobierno obrero y campesino basado en las organizaciones de democracia directa y autodefensa, sobre las ruinas del régimen burgués. Todo está en manos de las bases. No permitamos en Lima-Callao que la dirección burocrática de la CGTP ahogue la protesta en el mítin con los patrones enemigos de nuestra lucha. Hagamos de la concentración para el mítin en la tarde la primera sesión de la asamblea popular de Lima-Callao, eligiendo 1 delegado cada 100 luchadores, uniendo todos los piquetes en un Comité de autodefensa, así podremos paralizar la capital y el puerto como en Moquegua. ¡Marchemos a Palacio de Gobierno a demostrar al régimen nuestro odio y que queremos convertir Lima en una Moquegua!
Para defender nuestro derecho a la protesta, nuestras vidas, los trabajadores y explotados tenemos todo el derecho a usar todos los medios posibles. Tenemos que ganar a nuestros hermanos de clase en servicio, la tropa, llamándola a desobedecer a sus oficiales, a organizar comités de soldados y unirse a la lucha. La izquierda reformista lanza vivas a los seudo sindicatos de policías, cuando sólo son un aprovechamiento de esta situación crítica, para pedir "mejores condiciones de trabajo", o sea mejores pertrechos y paga para reprimir. La izquierda reformista lo sabe, pero los apoya porque busca alejar a los luchadores de la alianza con los soldados. ¡Ningún apoyo a la policía asesina! ¡Como en Moquegua, hay que aplastarla! ¡Forjemos el Comité Nacional de Autodefensa!
Sólo desde un programa que contemple el punto estratégico de ninguna alianza con las burguesías nativas "para hacer el socialismo del siglo XXI" o cualquier intento de frente con las burguesías nativas, es decir, someterse por vía indirecta a los bandos imperialistas, es que podremos erigirnos como caudillos de la nación oprimida, y establecer una alianza con los explotados del campo y la ciudad.
Conquistemos trabajo y paga digna. Por el pase a estable de todos con sueldo básico de 3000 soles indexado a la inflación. Trabajo para todos: reducción de horarios, sin reducción de paga, para que hayan más puestos de trabajo. Frente a la miseria del campo, donde los campesinos pobres son explotados y expropiados por la burguesía comercial, que se declara "progresista" como la patronal de Conveagro; por los nuevos latifundistas agro-exportadores y por los imperialistas a través de la banca, y por las mineras, hay que expropiar sin pago a estos explotadores chupasangre del campesino pobre, y nacionalizar la propiedad de la tierra, para darle a los explotados del campo tierra, créditos baratos y tecnología.
Los estudiantes combativos deben repetir el grito de los estudiantes de Oruro-Bolivia en 2004: ¡Por una universidad al servicio de la revolución socialista, por gobiernos tri estamentales con mayoría estudiantil! ¡Abajo las camarillas académicas, abajo los rectores que gerencian la privatización de la universidad pública! ¡Por la unidad obrero-estudiantil!
Para enfrentar al régimen fujimorista, a la patronal pro-yanqui y la rastrera burguesía "bolivariana", expropiemos sin pago y bajo control obrero Southern, Camisea, Yanacocha y todas las minas y yacimientos en manos de las transnacionales. Expropiar sin pago y bajo control obrero a Repsol, la madrina de Chávez, a los imperialistas anglo-yanquis de Hunt Oil, Barrick y Newmont, los alemanes de Odebrecht, los franceses de TotalFina (dueña de Petrobras), y con ellos a sus socios menores, los burgueses nativos "bolivarianos", como el argentino Rocca, dueño de PlusPetrol. Hay que expropiar a la miserable oligarquía minera y agro exportadora peruana, los Benavides, los Romero y los Chlimper; y la burguesía rastrera "bolivariana" y "progresista" peruana que vive del saqueo de nuestras riquezas mediante las regalías que recibe, y chupa la sangre de los campesinos pobres, como la burguesía agraria comercial agrupada en Conveagro, etc. ¡Ninguna alianza con la burguesía nativa, ni con ningún sector imperialista! ¡Romper todo acuerdo económico, político y militar con los imperialistas y sus socios menores, como los TLC, el TIAR, la OEA, el FMI! ¡A derrotar el Garrote yanqui y el bloque del imperialismo francés, las burguesías nativas latinoamericanas, la burocracia castrista y las dirigencias traidoras! Escribamos en nuestras banderas que estamos porque los obreros bolivianos rompan con Morales y su constitución "bolivariana" de entrega de las riquezas de la nación boliviana a las transnacionales, y se enfrenten a su plan de pacto con la burguesía fascista a través del referéndum revocatorio, y recuperar su revolución. Ante el avanzado proceso de restauración capitalista en Cuba, llamemos a los obreros, campesinos pobres y soldados rojos de Cuba a hacer la revolución política derrotando a la burocracia castrista, imponiendo su propio gobierno , y vuelvan a lanzar el grito de 1962: revolución socialista o caricatura de revolución y por la revolución socialista latinoamericana.
Los proletarios del Perú y su vanguardia tienen una enorme responsabilidad en el sur del continente, pues son las fuerzas que necesitan los explotados latinoamericanos para volver sobre la senda del combate antiimperialista que fuera expropiado por la farsa de la "revolución bolivariana", la enemiga de la revolución socialista. ¡Hagamos de todo Perú una Moquegua! ¡Echemos abajo el régimen fujimorista e iniciemos la revolución peruana!
Necesitamos un partido obrero e internacionalista.- Toda la izquierda reformista está subordinada a la patronal "bolivariana", desde el PC-PR-PS y los "guevaristas" de pistola de agua y Huaynalaya, hasta los renegados del trotskismo, los campesinistas de Blanco y Uníos-UIT, y los sindicaleros del PT y PST-LIT, incluido el Corep (ex “Lucha Marxista”), que charlatanea sobre clasismo mientras se alía a plumíferos chavistas. Ningún grupo "radical" que parlotea sobre la revolución en los actos conmemorativos, plantea la ruptura de las organizaciones obreras y de los explotados con la patronal "bolivariana" ni ofrece una salida revolucionaria. Muestran así que están del lado de los patrones y no de las masas insurrectas. La clase obrera necesita un partido revolucionario, que derrote a los reformistas stalinistas y ex-trotskistas, y tome la dirección. Por eso llamamos a los luchadores revolucionarios, enemigos de los imperialistas yanquis y franceses, de la burguesía "bolivariana" y sus sirvientes de la izquierda reformista, a unirnos. Proponemos a la Liga Trotskista Internacionalista-FLT como una herramienta para que se ponga en pie el partido revolucionario. Planteamos a los grupos, tendencias, fracciones revolucionarias buscar juntos, sobre una sólida base de programa y principios, un camino revolucionario para poner en pie el partido. Pero no puede ser un partido nacional, pues se está enfrentando a un partido centralizado con la burocracia cubana, la burguesía "bolivariana" y el imperialismo francés. En esta época imperialista no tienen razón de ser los agrupamientos sobre programas nacionales, como señalaban Lenin y Trotsky, debe basarse en un programa y una estrategia internacional, para luchar por poner en pie una dirección revolucionaria mundial, un Centro Internacional, un estado mayor revolucionario que se mida a la altura de los estados mayores contrarrevolucionarios, y pueda vencerlos. Para luchar por ello planteamos construir un Bloque Revolucionario Internacionalista, que en sus puntos de programa y principios, demarque claramente quien es revolucionario y quien no, y que luche por una Conferencia internacional de los trotskistas y los obreros revolucionarios internacionalistas.
RESPUESTA DE LAS MOVILIZACIONES EN TODO EL PAÍS: “¡COMO EN MOQUEGUA VAMOS A VENCER!”
¡HAGAMOS DE TODO PERÚ UNA MOQUEGUA! ¡INICIEMOS LA REVOLUCIÓN PERUANA!
RUPTURA TOTAL CON LA PATRONAL “BOLIVARIANA”
¡MARCHA NACIONAL A LA CAPITAL PARA IMPONER LA HUELGA GENERAL
QUE ECHE ABAJO AL CARNICERO GARCÍA Y A TODO EL RÉGIMEN FUJIMORISTA DEL TLC!
¡IMPONER UN GOBIERNO PROVISIONAL REVOLUCIONARIO OBRERO, CAMPESINO Y DE LOS EXPLOTADOS!
En medio de la situación latinoamericana, donde las burguesías nacionales, con la farsa de la "revolución bolivariana" ahogaron la revolución ecuatoriana y argentina, expropiaron la revolución boliviana y la lucha antiimperialista de las masas venezolanas, entregan a la resistencia colombiana a Uribe y los yanquis, implantando regímenes sirvientes de las transnacionales, y la burocracia castrista se prepara a restaurar el capitalismo en Cuba, hoy los proletariados de Perú y Chile están luchando contra los regimenes del TLC. Si derrotamos al régimen fujimorista de Perú y al de la Concertación de Chile, esto dará un enorme impulso a la clase obrera de todo el continente, para enfrentar a los patrones, a los imperialistas, y a las dirigencias traidoras que con la burocracia cubana a la cabeza, impusieron la conciliación y las derrotas. Hoy es necesario que la clase obrera latinoamericana se levante de nuevo, recuperar su lucha revolucionaria contra el imperialismo que saquea nuestras naciones junto a sus socios menores, las burguesías latinoamericanas. Y derrotando sobre todo a la "ala izquierda" del Foro Social Mundial de Castro, Morales y Chávez, que ahora se pone de pie para tratar de crear un nuevo aparato que obstaculice la lucha de las masas: el "Encuentro latinoamericano de trabajadores", organizado por la LIT, que al mando de CONLUTAS de Brasil sostiene con el hombro izquierdo al gobierno de Lula, la burocracia de la COB, sirviente de Morales, la que ayudándole a que haga un pacto con los fascistas contra las masas, colabora con el plan de ahorcar la revolución; y la C-CURA venezolana que sostiene a Chávez, poniendo la vanguardia obrera a los pies de la patronal "bolivariana".
La insurrección de los trabajadores y campesinos de Moquegua es el primer paso del proletariado peruano hacia la revolución, y estamos muy cerca de comenzarla. Las masas explotadas de casi todos los departamentos, impusieron el inicio de paros regionales el 7 o el 8 de julio, preparando las fuerzas para transformar el paro nacional del 9 de julio en huelga general. ¡Adelante! ¡Debemos seguir golpeando hasta derribar al maldito régimen fujimorista del TLC!
Más allá de los motivos regionales que encendieron el Moqueguazo, está claro que las masas impusieron su propia acción independiente, usando sus propios métodos de lucha: el bloqueo con piquetes. Los obreros, campesinos y pueblo explotado, estableciendo una alianza en la acción, en los piquetes que bloqueaban la carretera Panamericana y el puerto de Ilo, derrotaron a la asesina DINOES, deteniendo a decenas de carniceros, entre ellos al general Jordán, y expulsaron a la policía de la ciudad de Moquegua, estableciendo temporalmente un poder dual, un poder paralelo al de la burguesía: el poder de la Asamblea Popular y los Piquetes; mientras la burguesía tuvo que tragarse la rabia de no poder masacrar con el ejército, pues sabía que iba a provocar la huelga general, de una manera tan rápida y fuerte, que sus sirvientes de la burocracia sindical no podrían detenerla. Así que maniobraron para detener por el momento la insurrección. Y para siquiera mantener algo de decoro, mandó a los jefes del Frente de Defensa, que maniobraran a escondidas de las masas para soltar al general y sus policías. Toda la ciudad estaba en manos de los piquetes, que se habían rebelado contra la decisión de las autoridades de levantar la huelga departamental, pero gracias a la dirigencia del Frente de defensa, subordinada a la patronal "progresista", es decir, subordinada al régimen fujimorista, a las dirigencias de la CGTP, la CUT, la CCP y la CONPACCP, que aislaron a Moquegua, el poder retornó a manos de la burguesía, temporalmente. Aún así, la insurrección en Moquegua fue el final de la relación "pacífica" entre las clases, y el inicio del enfrentamiento violento entre estas, es decir la guerra civil. Y la burguesía y los imperialistas buscan la revancha de la derrota que sufrieron en Moquegua, y preparan su respuesta: el asentamiento de una misión militar yanqui en Ayacucho, la reunión de las paramilitares "rondas campesinas" en Satipo, llamando al ejército a masacrar a los cocaleros, y la clara amenaza del jefe de la región militar del VRAE ("la lucha contra los cocaleros costará la vida de civiles y militares, pero será necesario", La Primera, 25/6/08), son el preludio de la inevitable declaración del estado de emergencia; todo esto significa la preparación de la burguesía peruana para defender al régimen con las armas.
La farsa de la conciliación de clases, con la que han venido envenenado la conciencia de la clase los reformistas de todo cuño, desde los Mario Huamán hasta los Hugo Blanco, saltó por los aires. Saltó por los aires la mentira reformista que se puede "defender la democracia", y hasta "hacer un gobierno popular", incluso "socialista", con la burguesía "progresista" y los oficiales "patriotas": la burguesía "bolivariana", con los Ordóñez, Tapia, Mekler, Abugattás, chilló exigiendo la represión del Moqueguazo, doliéndose por la "pérdida de autoridad", y al milico Humala pedía la renuncia del ministro del interior, por "su fracaso en Moquegua". Tanta es la hipocresía y desvergüenza de esta gente, que mientras están en la Coordinadora Político Social (CPS) al frente del paro nacional, abrieron proceso a los dirigentes del Moqueguazo, como hizo Hugo Ordóñez, presidente regional de Tacna, patrón "bolivariano" y hermano de J. Ordóñez, vocero del humalismo. ¡No hay burguesía "progresista"! ¡No hay oficialidad "patriota"! Todos los patrones se pusieron de un mismo lado, del lado del "orden" del régimen entreguista, sostenido sobre la fuerza de los fusiles; de su lado se han puesto también toda la izquierda reformista.
El Partido Comunista, Patria Roja y el Partido Socialista que dirigen la CGTP, la CUT y la CCP, se rehúsan a romper con la patronal "bolivariana", la mantienen en la dirección del paro nacional, pues tienen en los hechos un partido unificado con esta, concretado en la dirección de la CPS, todo con el fin de evitar que surjan nuevos Moqueguazos obreros y campesinos, y la huelga general que derribe al régimen fujimorista del TLC. Hasta Huamán se "solidarizó" con el general Jordán por su destitución, apoyando a quien quiso masacrar a los obreros y campesinos de Moquegua, mientras entrega a los piquetes, diciendo que "si hay violencia en el paro, será obra de los infiltrados". Es indignante tanta sumisión a la patronal y a la oficialidad genocida. Miles de veces, el partido unificado de los “bolivarianos” dijo su verdadero programa: no está contra los TLC, ni contra la privatización, sino quiere que sean "justos" y "bien negociados", o sea que la patronal consiga una mayor participación en el saqueo de nuestras riquezas. Por ello, tampoco se oponen a los acuerdos militares con los imperialistas, como admitieron en la conferencia sobre "cooperación militar" el 24/6/08. O sea, lo mismo que hacen todos los gobiernos "bolivarianos" del continente, Lula, Kirchner, Chávez, Morales... y ese es el rol que quiere jugar la burocracia cubana, si termina de restaurar el capitalismo en la isla y se transforma en burguesía.
Los "bolivarianos" Humala, la burocracia sindical y la izquierda reformista stalinista y ex-trotskista, creyéndose los dueños de la protesta popular, decidieron de por si y ante si, sólo pedir "el cambio de modelo"; mientras todos los luchadores, los que arriesgan su vida ante las tropas policiales que la izquierda reformista defienden, luchan por acabar con el régimen fujimorista, y luchar por la revolución peruana, como demostró el Moqueguazo. Hay dos barricadas claramente establecidas: de un lado los patrones, el imperialismo, que buscan salvar al régimen fujimorista, y del otro lado los luchadores obreros, campesinos y explotados, que quieren echarlo abajo. La burocracia sindical y la izquierda reformista, decidieron estar en la otra barricada, evitando a toda costa la caída del odiado régimen fujimorista, como lo hicieron durante todos estos años.
Los "bolivarianos", lejos de preparar el combate del proletariado peruano, intentan imponer su rendición, como hacen sus hermanos Chávez, Morales y Castro con la resistencia colombiana, como lo hacen con los obreros y campesinos bolivianos y como lo intentan hacer con las masas antiimperialistas cubanas sosteniendo el proceso de restauración capitalista de la mano de los Castro. Quieren ahogar la huelga general abortando el paro en Lima-Callao, donde la burocracia sindical va imponiendo la desorganización, el burocratismo, creando "comités de lucha" zonales completamente burocratizados y subordinados a la patronal "bolivariana", para hacer sólo movilizaciones en los barrios y hacer un mítin con Humala en la tarde en la plaza 2 de mayo, para poder incluso levantarlo si es necesario. Intentan salvar la principal plaza fuerte del régimen, la capital, del contagio de la rebelión que puede estallar en los próximos días en los departamentos, separando al batallón más concentrado del proletariado peruano, de sus hermanos de clase. A lo que se suma el que la dirigencia de la Federación Minera, dirigida por el Partido Comunista de Huamán, busque a toda costa levantar la huelga minera, como hizo las veces anteriores. La CPS "bolivariana", prepara la rendición, negándose a hacer la huelga general que derribe al régimen fujimorista, entregando de antemano a los piquetes, diciendo que si se defienden, serán infiltrados del gobierno. Los asesinatos que puedan hacer la oficialidad genocida y corrupta, tiene también sus cómplices en la CPS, que prefiere defender el "honor" del asesino Jordán, y no organizar la autodefensa contra el ejército y la policía genocidas. Buscan darle un respiro al régimen para que pueda maquillarse, cambiando el gabinete, e incluso tener a mano una directiva opositora del parlamento, para cuando fuera necesario, elegir allí un gobierno transitorio. El humalismo y la CPS están comprometidos con esta salida, pues en la elección de la nueva directiva apoyarán a la derecha. Los bolivarianos, buscando evitar la caída del régimen, quieren hacer méritos ante la patronal peruana y los imperialistas para gobernar en el 2011.
¡Basta! La única forma en que los trabajadores pueden hacer frente a la revancha que prepara el régimen de la patronal y los imperialistas, es desatar toda la rebelión de los trabajadores, campesinos y pueblo explotado. ¡Este no es el "caos", sino el orden que puede imponer las masas en este país, recuperar nuestras riquezas y ponerlas a nuestro servicio! Como mostró Moquegua, para luchar por nuestras demandas más sentidas, es necesaria la unidad de los trabajadores con los campesinos pobres y los explotados, y no con los patrones ni sus representantes. La ruptura con el humalismo, los presidentes regionales, alcaldes, gremios patronales, y camarillas burguesas tales como las académicas, los rectores en la universidad, y demás representantes de los patrones, es necesaria. Todos los frentes y coordinadoras zonales, regionales, etc., tienen que volverse asambleas populares de delegados de los trabajadores y explotados, rompiendo con la patronal, centralizarse en una Asamblea Popular Nacional de delegados obreros, campesinos pobres, estudiantes combativos y explotados en lucha, con delegados con mandato de la base, 1 por cada 100 luchadores, que extienda y centralice los piquetes en un solo Comité Nacional de Autodefensa, para poder hacer la huelga general. Así será posible imponer en las calles la alianza revolucionaria obrera y campesina para conquistar salario y trabajo digno, defender la tierra de los campesinos y conquistar para ellos tierra, tecnología y créditos baratos; vivienda, salud y educación para todos los explotados, acabar con la persecución a los luchadores, a través de la lucha revolucionaria contra el régimen fujimorista del TLC. Está planteado preparar y organizar una intervención independiente de masas que destruya por completo al maldito régimen iniciando la revolución peruana, la cual sólo puede triunfar imponiendo un gobierno provisional obrero y campesino basado en la autoorganización y autodefensa de las masas, el único gobierno que puede romper con el imperialismo, defender los derechos laborales y realizar la revolución agraria. Para esta perspectiva hay que derrotar la dirección actual de la CGTP e imponer direcciones revolucionarias en los sindicatos y organizaciones de lucha de los explotados.
Ante las maniobras de separar a los trabajadores de Lima-Callao de los de las regiones, las bases de las regiones deben hacer una gran marcha nacional a la capital. Esa es la manera de conquistar que Lima-Callao paren, conquistar la huelga general para echar abajo al régimen fujimorista del TLC, expulsar a las transnacionales e iniciar la revolución peruana, la cual sólo puede triunfar como revolución socialista, con un gobierno obrero y campesino basado en las organizaciones de democracia directa y autodefensa, sobre las ruinas del régimen burgués. Todo está en manos de las bases. No permitamos en Lima-Callao que la dirección burocrática de la CGTP ahogue la protesta en el mítin con los patrones enemigos de nuestra lucha. Hagamos de la concentración para el mítin en la tarde la primera sesión de la asamblea popular de Lima-Callao, eligiendo 1 delegado cada 100 luchadores, uniendo todos los piquetes en un Comité de autodefensa, así podremos paralizar la capital y el puerto como en Moquegua. ¡Marchemos a Palacio de Gobierno a demostrar al régimen nuestro odio y que queremos convertir Lima en una Moquegua!
Para defender nuestro derecho a la protesta, nuestras vidas, los trabajadores y explotados tenemos todo el derecho a usar todos los medios posibles. Tenemos que ganar a nuestros hermanos de clase en servicio, la tropa, llamándola a desobedecer a sus oficiales, a organizar comités de soldados y unirse a la lucha. La izquierda reformista lanza vivas a los seudo sindicatos de policías, cuando sólo son un aprovechamiento de esta situación crítica, para pedir "mejores condiciones de trabajo", o sea mejores pertrechos y paga para reprimir. La izquierda reformista lo sabe, pero los apoya porque busca alejar a los luchadores de la alianza con los soldados. ¡Ningún apoyo a la policía asesina! ¡Como en Moquegua, hay que aplastarla! ¡Forjemos el Comité Nacional de Autodefensa!
Sólo desde un programa que contemple el punto estratégico de ninguna alianza con las burguesías nativas "para hacer el socialismo del siglo XXI" o cualquier intento de frente con las burguesías nativas, es decir, someterse por vía indirecta a los bandos imperialistas, es que podremos erigirnos como caudillos de la nación oprimida, y establecer una alianza con los explotados del campo y la ciudad.
Conquistemos trabajo y paga digna. Por el pase a estable de todos con sueldo básico de 3000 soles indexado a la inflación. Trabajo para todos: reducción de horarios, sin reducción de paga, para que hayan más puestos de trabajo. Frente a la miseria del campo, donde los campesinos pobres son explotados y expropiados por la burguesía comercial, que se declara "progresista" como la patronal de Conveagro; por los nuevos latifundistas agro-exportadores y por los imperialistas a través de la banca, y por las mineras, hay que expropiar sin pago a estos explotadores chupasangre del campesino pobre, y nacionalizar la propiedad de la tierra, para darle a los explotados del campo tierra, créditos baratos y tecnología.
Los estudiantes combativos deben repetir el grito de los estudiantes de Oruro-Bolivia en 2004: ¡Por una universidad al servicio de la revolución socialista, por gobiernos tri estamentales con mayoría estudiantil! ¡Abajo las camarillas académicas, abajo los rectores que gerencian la privatización de la universidad pública! ¡Por la unidad obrero-estudiantil!
Para enfrentar al régimen fujimorista, a la patronal pro-yanqui y la rastrera burguesía "bolivariana", expropiemos sin pago y bajo control obrero Southern, Camisea, Yanacocha y todas las minas y yacimientos en manos de las transnacionales. Expropiar sin pago y bajo control obrero a Repsol, la madrina de Chávez, a los imperialistas anglo-yanquis de Hunt Oil, Barrick y Newmont, los alemanes de Odebrecht, los franceses de TotalFina (dueña de Petrobras), y con ellos a sus socios menores, los burgueses nativos "bolivarianos", como el argentino Rocca, dueño de PlusPetrol. Hay que expropiar a la miserable oligarquía minera y agro exportadora peruana, los Benavides, los Romero y los Chlimper; y la burguesía rastrera "bolivariana" y "progresista" peruana que vive del saqueo de nuestras riquezas mediante las regalías que recibe, y chupa la sangre de los campesinos pobres, como la burguesía agraria comercial agrupada en Conveagro, etc. ¡Ninguna alianza con la burguesía nativa, ni con ningún sector imperialista! ¡Romper todo acuerdo económico, político y militar con los imperialistas y sus socios menores, como los TLC, el TIAR, la OEA, el FMI! ¡A derrotar el Garrote yanqui y el bloque del imperialismo francés, las burguesías nativas latinoamericanas, la burocracia castrista y las dirigencias traidoras! Escribamos en nuestras banderas que estamos porque los obreros bolivianos rompan con Morales y su constitución "bolivariana" de entrega de las riquezas de la nación boliviana a las transnacionales, y se enfrenten a su plan de pacto con la burguesía fascista a través del referéndum revocatorio, y recuperar su revolución. Ante el avanzado proceso de restauración capitalista en Cuba, llamemos a los obreros, campesinos pobres y soldados rojos de Cuba a hacer la revolución política derrotando a la burocracia castrista, imponiendo su propio gobierno , y vuelvan a lanzar el grito de 1962: revolución socialista o caricatura de revolución y por la revolución socialista latinoamericana.
Los proletarios del Perú y su vanguardia tienen una enorme responsabilidad en el sur del continente, pues son las fuerzas que necesitan los explotados latinoamericanos para volver sobre la senda del combate antiimperialista que fuera expropiado por la farsa de la "revolución bolivariana", la enemiga de la revolución socialista. ¡Hagamos de todo Perú una Moquegua! ¡Echemos abajo el régimen fujimorista e iniciemos la revolución peruana!
Necesitamos un partido obrero e internacionalista.- Toda la izquierda reformista está subordinada a la patronal "bolivariana", desde el PC-PR-PS y los "guevaristas" de pistola de agua y Huaynalaya, hasta los renegados del trotskismo, los campesinistas de Blanco y Uníos-UIT, y los sindicaleros del PT y PST-LIT, incluido el Corep (ex “Lucha Marxista”), que charlatanea sobre clasismo mientras se alía a plumíferos chavistas. Ningún grupo "radical" que parlotea sobre la revolución en los actos conmemorativos, plantea la ruptura de las organizaciones obreras y de los explotados con la patronal "bolivariana" ni ofrece una salida revolucionaria. Muestran así que están del lado de los patrones y no de las masas insurrectas. La clase obrera necesita un partido revolucionario, que derrote a los reformistas stalinistas y ex-trotskistas, y tome la dirección. Por eso llamamos a los luchadores revolucionarios, enemigos de los imperialistas yanquis y franceses, de la burguesía "bolivariana" y sus sirvientes de la izquierda reformista, a unirnos. Proponemos a la Liga Trotskista Internacionalista-FLT como una herramienta para que se ponga en pie el partido revolucionario. Planteamos a los grupos, tendencias, fracciones revolucionarias buscar juntos, sobre una sólida base de programa y principios, un camino revolucionario para poner en pie el partido. Pero no puede ser un partido nacional, pues se está enfrentando a un partido centralizado con la burocracia cubana, la burguesía "bolivariana" y el imperialismo francés. En esta época imperialista no tienen razón de ser los agrupamientos sobre programas nacionales, como señalaban Lenin y Trotsky, debe basarse en un programa y una estrategia internacional, para luchar por poner en pie una dirección revolucionaria mundial, un Centro Internacional, un estado mayor revolucionario que se mida a la altura de los estados mayores contrarrevolucionarios, y pueda vencerlos. Para luchar por ello planteamos construir un Bloque Revolucionario Internacionalista, que en sus puntos de programa y principios, demarque claramente quien es revolucionario y quien no, y que luche por una Conferencia internacional de los trotskistas y los obreros revolucionarios internacionalistas.
2/7/2008
LIGA TROTSKISTA INTERNACIONALISTA DE PERÚ, INTEGRANTE DE LA FRACCIÓN LENINISTA TROTSKISTA
Mail de la LTI:
mefrieganloscondores@hotmail.com
Materiales de la FLT:
http://www.democraciaobrera.org
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